domingo, 11 de noviembre de 2012

Turquía me gusta!!!

Tenía tantas ganas de recorrer Turquía y hacer una ruta por Capadocia que ni siquiera la posibilidad de frío en Anatolia por su clima continental ha impedido que aprovecháramos estos días de Noviembre. No nos equivocamos, y, además, hemos disfrutado de unos templados y soleados días en la meseta turca.

Nuestro viaje comienza en Ankara, capital de la moderna Turquía, donde paramos unas horas para no perdernos el maravilloso y poco conocido Museo de las Civilizaciones de Anatolia. Desde los antiguos hititas y pobladores de Anatolia durante la Edad de Bronce, 26 civilizaciones han vivido sobre este suelo puente entre la lejana Asia y Europa. Hititas, Sumerios, mongoles, hunos, fenicios, griegos, romanos, cristianos, árabes, musulmanes, judíos, han vivido y luchado en y por estas tierras a lo largo de miles de años de civilización.
Oro, hierro y bronce hitita.
Relieve hitita




Mezquita Mevlana, Konya, en la ruta de la seda










Seguimos nuestro camino hacia Capadocia, la tierra de antiguas ciudades subterráneas. Aquí, antiguas erupciones volcánicas cubrieron esta meseta y, debido a las diferentes dureza de las rocas y cenizas el tiempo y la erosión han esculpido paisajes fantásticos y valles encantados resaltados aún más por el azul del cielo otoñal y por los cambiantes colores de los árboles. Valles amarillos, verdes, dorados al atardecer pálido del otoño, arenas rojas y orillas rojas y blancas en las ciudades excavadas en la roca.
Durante el siglo V los valles se poblaron de los seguidores del nuevo culto, el cristianismo, unos escapando de los romanos y otros de los árabes de Siria y llegaron a Capadocia, donde excavaron en la roca sus moradas y ocultaban sus ritos en las rocas. Encontramos maravillosas grutas con frescos bizantinos, escenas de caballeros cruzados e imágenes de santos.
Nos hemos quedado a dormir en Avanos, un pequeño pueblo lleno de encanto y algo alejado de la ruta más turística de los valles. Y para comer, nos ha encantado el Balkon de Goreme, un restaurante con unas vistas maravillosas sobre el Valle Rojo.
 


Después de nuestro recorrido por Asia Menor,  nuestro destino es Estambul. Nos dirigimos a Estambul evocando su glorioso pasado de la Nueva Roma, bella y misteriosa Estambul, una ciudad entre Asia y Europa, rodeada de mares llenos de leyendas, el Bósforo, el estrecho de los Dardanelos, el Mar de Mármara, el Cuerno de Oro. Es imposible definir la fabulosa Estambul, llena de minaretes, de mezquitas, de murallas, de torres.
Nos quedamos en el Royal Estambul Hotel, en la parte comercial de la ciudad, muy cerca del Gran Bazar y de Sultanahmet.
La moderna Estambul es una ciudad de 15 millones de habitantes y tantos barrios que es imposible recorrerlos todos, así que nos hemos conformado con perdernos por el Gran Bazar, donde las mejores compras se encuentran alrededor de la puerta siete. Perdernos por el Bazar de las Especias y comprar deliciosos tés con todo tipo de sabores, mi favorito es el té de manzana.